jueves, 3 de enero de 2013

En La Continental – Buenos Aires


La Continental es una cadena de pizzerías inauguradas a partir de 1986 por el inmigrante español Manuel Fajardo.

En dos de sus sucursales, sitas en Avenida de Mayo 1389 esquina San José, y en Defensa 701 esquina Chile, nos encontramos con el mural que encabeza la presente entrada.


Está basado en una escena de la película “Cuesta Abajo”, el primer largometraje que Carlos Gardel filmara en 1934 en los estudios “Paramount Pictures”, en Long Island, Nueva York.


Al reproducir la escena en el mural, ingeniosamente se colocó sobre la mesa como propaganda, una pizza, y una botella de cerveza con sus respectivos vasos, queriendo dar el efecto de que Carlos Gardel y Mona Maris, han solicitado un delivery del negocio.



Vemos seguidamente algunas fotos, tomadas de las publicadas en la página Web de la pizzería, http://www.lacontinental.com/, y en Facebook, https://www.facebook.com/PizzeriaLaContinental, donde puede apreciarse el tamaño y la ubicación del mural, y algunos cuadros con fotografías de Carlos Gardel.







Cerramos la presente entrada con la nota titulada “Cuentos de gallegos”, publicada por Leila Guerriero, el 17 de abril de 2005 en “La Nación Revista”.

Manuel Fajardo, con dolor y nada, hizo mucho. Es de Pontevedra, Caldas de Rey, y vino cuando tenía 18 años, en 1947. Su padre, Elisardo, republicano, había llegado a la Argentina en 1939. En 1940 vinieron su madre y dos hermanos, pero él se quedó con los abuelos en Galicia, siete años más. Al llegar a Buenos Aires, el niño ya era hombre.
–A los tres días de estar aquí, me empleé en el Ferrocarril del Sur como peón de cocina. El cocinero me puso una bolsa de patatas de 40 kilos y me dijo: "Pélelas". Le pregunté: "Cuántas". Y me contestó: "Pélelas todas".
Fue ascendido a camarero, se fue de su casa en 1950 y ese mismo año compró con unos amigos, en Lanús Oeste, un despacho de bebidas alcohólicas. En 1954 adquirió con su hermano Elisardo una pizzería en la avenida del Trabajo. Fue mozo, taxista, amasó merengues, piononos, tuvo una granja de conejos y aves, y en 1961 se casó con María Danza Rodríguez, mujer de la que quedó viudo hace unos años y a la que conquistó con un ingenio de los que ya no se usan.
–Estaba en la puerta de mi casa en Lanús, lustrando mi moto. En el asiento del acompañante había puesto un cartelito con la leyenda “Libre”. Y en ese momento llegó la que iba a ser mi mujer, y se echó a reír; entonces yo le dije: "Si no le gusta puede hacer que le saque el cartel". Y ella me dice: "Y cómo". Y yo le digo: "Ocupándolo".
Abrió, una tras otra, decenas de pizzerías y negocios, que vendía para comprar algo más grande, mejor. En 1986 inauguró el primer local de una pizzería que hoy tiene 22 sucursales: La Continental.
–Lo que más orgullo me da es que les he dado trabajo a más de 700 argentinos –dice Manuel, que vive en su casona de Parque Centenario seis meses al año y los otros seis los pasa en España–. El secreto es trabajo, trabajo y más trabajo.

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